10/2/08

Perezoso Golden Blogs.Comienzan las primeras votaciones

Parecía que nunca iba a llegar el día y ya tenemos 14 de los relatos a concurso listos para ser acribillados a puntos.

Mañana domingo 10 de Febrero El Bufón recupera la normalidad y no publicará más obras hasta el lunes 11.Lo de la normalidad creo que es mucho decir.Vamos a dejarlo en que volverá a las entradas habituales.

Han sido 14 historias con otros tantos ilusionados autores.Unas habrán gustado más que otras, sin duda, pero les aseguro que todas están hechas con ilusión y merecen mis/sus respetos.

Ya pueden comenzar a mandar los correos indicando el nombre de su blog y la lista con los puntos que otorgan a cada uno de estos primeros combatientes.En el asunto de los mails pongan PGB-Votación para que Perezoso,el encargado de las sumas, sepa que correos no debe marcar como spam ya que útimamente va a cuchillo...

Ah...y recen para que no se equivoque con sus pequeñas patitas...

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9/2/08

El Ocaso de un Bardo-Desde Más Cuento que Calleja.

"El ocaso de un Bardo" es el título que Pedro desde su blog ,Más cuento que Calleja ,nos presenta para esta primera edición de los Perezoso Golden blogs.

Estos días anduvo un poco malucho y a vueltas con su hombro dolorido.Esperemos que su debut en los premios lo anime.Desde El Bufón le deseamos una pronta recuperación para que no sólo siga imaginando historias sino que las pueda subir al blog.


El Ocaso de un Bardo.

Todas aquellas palabras que en su época fueron escritas se repartían en un fajo de hojas amarillentas.

Vicente sintió una leve punzada de ansiedad ante la visión de los cuentos que creó durante años. El contacto de sus dedos con el papel le hizo estremecerse. No se detuvo, no tenía tiempo. Había conseguido alejar a los dos demonios que le atormentaban – Alzheimer y Parkinson eran sus nombres -, pero no sabía cuándo regresarían.

Halló al fin el cuento que necesitaba, una historia conmovedora sobre Itsmar, el héroe que siempre se alzaba tras cada derrota. Hizo un cucurucho con las cuartillas y les prendió fuego. Aspiró las volutas de humo procurando que ninguna escapara. Necesitaba todas las fuerzas que pudiera reunir.

Apoyó primero el pie izquierdo, después el derecho, y se levantó de la silla de ruedas a la que permanecía anclado desde hacía seis años. La manta con que su hijo cubría sus rodillas se deslizó perezosa al suelo, como si deseara retenerlo en su prisión.

No perdió el tiempo, no podía permitírselo, con paso firme y seguro se encaminó a recoger su vieja pluma- Miríada era su nombre porque contenía cuantas armas deseara, desde un simple estilete hasta las varas de muerteplasma. Se encaminó al piso de arriba, allí le aguardaba otro demonio. Las escaleras crujieron como si fueran viejos huesos; sus huesos viejos resonaron como si fueran escaleras. Pero superó la prueba y llegó arriba. La radio sonaba en la habitación del fondo. Amaral cantaba “Resurrección”, un presagio, quizás.

Su nieta Carolina descansaba en la cama. Tenía dieciocho años, pero no la salud de una joven de esa edad. Era toda ojeras, piel y huesos. Su demonio se llamaba Anorexia.

-¿Qué haces aquí, viejo?- desafió aquel monstruo pellejudo con su voz rasposa y carente de sentimientos. Se había alzado sobre el cuerpo de la muchacha, que se mantenía en un inquieto duermevela.

“Vengo a destruirte”, pensó, pero no perdió el tiempo en hablar, sabía que era uno de los ardides de aquel malsano ente. Rozó con su pluma una cuartilla en blanco y comenzó a dar forma a un cuento. Era sobre una princesa que yacía presa de una maldición y cómo la superaba. Una hermosa historia. El monstruo aulló maldiciones mientras sus carnes se cuarteaban y desgajaban.

-Viejo, estás maldito, mis primos darán buena cuenta de ti y ya no te restan fuerzas para afrontarles- aseguró con su último estertor.

Carolina entreabrió los ojos.

-¿Abuelo, como..?

- No, mi niña, no hay tiempo. He vivido mucho y bien. He sido feliz, y ahora es tu momento. Toma mi pluma, se llama Miríada, y sé que estará bien en tus manos. En el piso de abajo hay un montón de cuentos, son tuyos también.- Le dio un beso en la frente. - Recuerda no hay demonio que resista un buen cuento; alegra vidas, mi niña.

La muchacha, agotada, cayó en un dulce y reparador sopor.

A su espalda, Vicente escuchó los pasos de los monstruos que le perseguían.

-Habéis tardado mucho- dijo sin girarse.

Mientras las dos bestias se cebaban en él, una sonrisa de triunfo curvó los labios del anciano.
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Dia Blogero-Desde Actualidad Pura.

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Desde Actualidad Pura,Fernando Diaz nos deja esta historia sobre un día en su vida como blogger.Seguro que encuentran cosas en común...

Día Blogero.

Me levanto tipo siete o siete y media de la mañana. Armo mi cama y me voy directo al baño a lavarme la cara y cepillarse los dientes. Puteo un rato porque se me acabó la pasta dental y se me rompió el peine. No importa, cosas que pasan.

Prendo la radio y pongo Soda Stereo. Mientras el agua se calienta, prendo la computadora, me conecto a Internet y entro en mi blog, que tantas alegrías me ha dado. Leo los comentarios. Bufff, a veces cansa tener que leer y responder todos. Especialmente este que dice:

“Che, loco, una cagada tu blog! ¿Dónde están los juegos? ¿Y las mujeres desnudas? Así no va a ninguna parte la cosa, eh!”

Bueno, no tengo porque contestarlo. Lo omito y listo.

Me doy cuenta que me olvidé el agua en el fuego. Voy corriendo y me quemo con la manija.

-¡Carajo!- grito, y busco una manopla, un repasador, un trapo, algo para agarrar la pava. No encuentro nada y la agarro con mi remera.

Una vez que tengo el mate preparado, me siento en la PC para escribir una entrada nueva para mi blog… y no se me ocurre nada. Busco en la web una noticia buena y no encuentro nada. Ni siquiera la tan vergonzosa tarea de robar una noticia a otro blog da resultado. Entonces me visto y voy a comprar un diario, una revista, algo, para sacar alguna noticia.

Llego al puesto de diarios y veo fotos de futbolistas exitosos e inevitablemente pienso en mi padre. No es que el haya sido uno, sino porque el quería que yo jugara en Boca y sea exitoso y reconocido en todo el mundo.

Mi viejo es una de esas personas apasionadas por el fútbol (cuando digo apasionadas, digo apasionadas). Iba siempre a la cancha, cuando no iba los miraba en TV, o sino los escuchaba, y si no podía escucharlos, los imaginaba. Apenas nací me compró una camiseta, short, medias, botines, banderitas, gorritos, pelota, todo de Boca. Siempre me explicaba las reglas del fútbol, y las repasábamos mil veces. Si yo miraba dibujos animados, me cambiaba de canal y ponía en uno de deportes. Me mandaba a una escuela de fútbol. Pero no había caso, nunca me enganche con ese deporte. A mi siempre me gusto la tecnología, la PC… cuando se entero que iba a estudiar informática se ofendió muchísimo…y aunque ya pasaron 4 años, todavía no me perdona.

-¿Te vas a llevar algo, pibe?- me dice el vendedor de revistas- Estas parado ahí hace como 5 minutos.
-Heeemm, si. Me llevo el diario Clarín.
-Son $2,50
-Tome, chau.

Llego a mi casa, publico un par de noticias y voy a laborar. Entre la publicidad de mi blog, un trabajito en un cyber y unos pesos que me manda mi vieja en secreto (mi papá no quiere saber nada conmigo), puedo pagar mis estudios y alimentarme. Hasta ahí nomás...

Llego a mi trabajo 30 minutos tarde, el dueño del cyber dice que estoy en la cuerda floja, que puedo perder mi trabajo, que es la última que me deja pasar… bla bla bla bla. Cuando llego al mostrador, los pibes empiezan a hinchar las pelotas: que la contraseña no funciona, que se tilda la PC, los juegos no arrancan, la webcam esta rota… me estaba por estallar la cabeza.

Vuelvo de trabajar muy cansado, el lugar donde laboro queda a 25 cuadras de mi casa y no me puedo pagar un taxi. Le doy una última revisada a mi blog: hay nuevos comentarios, pero tengo mucho sueño y no los contesto. Voy al baño y me doy cuenta que no compre la pasta dental. Bueno, mañana la compro. Espero no olvidarme. En el camino a mi cama pienso en mi papá. Siento que lo decepcioné. Pero bueno, hago las cosas que me gustan.

Me acuesto pensando en el blog, la pasta dental, mi padre, mi trabajo, el maldito peine que se me rompió… y que encima el jueves tengo un examen y no estudie un pepino.
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