13/5/08

Groucho Marx ; "El fabricante de anécdotas."


"Hijo mio,la felicidad está hecha de pequeñas cosas;un pequeño yate,una pequeña mansión una pequeña fortuna..."


Groucho Marx.


Sobre Groucho Marx podríamos estar hablando horas. Nadie va a descubrir ahora su talento.

Como genio que fue surgen entorno a su figura numerosas anécdotas e historias.

Unas verdaderas y otras tan falsas como un directo de Milli Vanilli.Entre ambas extremos se encuentran algunas que plantean ciertas dudas.

"Perdonen que no me levante para saludarlo" es el falso epitafio que según la creencia popular aparece esculpido sobre su tumba pero no es así.



En realidad ni siquiera hay sitio para escribirlo ya que Groucho tras morir en agosto de 1977 a causa de una neumonía fue incinerado y sus cenizas depositadas tras una diminuta lápida.En ella,como se muestra en la imagen, tan sólo aparece una estrella de David.

Hay quien dice que antes de morir le comentó a su representante que deseaba que el 10% de sus cenizas fueran esparcidas sobre él pero tampoco hay constancia de ello.Sinceramente no me extrañaría que dicha escena hubiera ocurrido.

¿A quién va usted a creer, a mi o a sus propios ojos?.

Esta claro que a mis propios ojos ya que el epitafio es obvio que no está.Por cierto,la pregunta no la formula Groucho tal y como se cree sino su hermano Chico Marx.

Lo que si parece ser cierto es que todos los hoteles de EE.UU cambiaron sus letreros de "Free rooms"(habitaciones libres) por el de "Vacant rooms"(habitaciones vacantes) gracias a que el señor Marx se largo de uno sin pagar en cierta ocasión.

Groucho se negó a abonar la factura del hotel donde se había alojado aludiendo a que en el cartel que colgaba en la calle se leía claramente "Free rooms",es decir..!habitaciones gratis!.

La cosa llegó a los tribunales donde el juez falló a favor de Groucho.En la sentencia se argumentaba que el significado de la palabra Free,(libre,gratis), en esa frase era ambiguo, por lo que el cliente se había acogido a la más conveniente para él, y por tanto estaba libre de pagar al hotel su estancia.

Sobre la siguiente historia existen dos versiones.Cada una obedece a los intereses propios de la parte implicada que los narra.A mi entender Groucho fue hábil y demostró una vez más su talento para aprovechar se de una situación y sacar partido.

En 1946 Groucho y sus hermanos rodaban Los hermanos Marx en Casablanca.Cuatro años antes se había estrenado la mítica Casablanca de la Warner Bros.

El gabinete jurídico de los hermanos Warner escribió una carta formal a los Marx interesándose por la trama y el guión definitivo de su película ya que al parecer en principio esta iba a ser una parodia del largometraje ya comercializado.

Por supuesto que Groucho no dejo pasar aquella ocasión para utilizar dicha misiva como fuente publicitaria para su película.Disfrazando la carta inicial recibida de "amenaza" por parte de la Warner se encargó de dar irónica respuesta mediante otra carta.

Sembrando la duda sobre el derecho que la Warner tenía para poder demandarles por utilizar el nombre de Casablanca para su película los Marx , especialmente Groucho, consiguieron una notable publicidad arrojando artificial polémica sobre el asunto.

El resultado final fue un cambio en la trama de la película de los hermanos Marx quedando para la historia la anécdota de la demanda que nunca fue tal.

Esta es la carta que Groucho escribe a la Warner:

“Queridos Warners:

Aparentemente, hay más de una manera de conquistar una ciudad y de conservarla en propiedad. Por ejemplo, hasta el momento en que nos dispusimos a hacer esta película, no tenía ni idea de que la ciudad de Casablanca perteneciese en exclusiva a los hermanos Warner. Sin embargo, sólo pocos días después de hacer público nuestro proyecto, hemos recibido vuestro largo y amenazador documento legal, advirtiéndonos que no usemos el nombre de Casablanca. Por lo visto, en 1471, Ferdinand Balboa Warner, vuestro tatarabuelo, mientras buscaba un atajo para ir a Burbank, fue a parar a las costas de África y, alzando su bastón de alpinista (que más tarde trocó por cien acciones de la compañía), las llamó Casablanca.

No acabo de comprender vuestra actitud. Incluso aunque proyectéis reestrenar vuestra película, estoy seguro de que el espectador vulgar tendrá tiempo suficiente para aprender a distinguir a Ingrid Bergman de Harpo. Yo no sé si podría, pero desde luego me gustaría intentarlo.

Afirmáis que poseéis Casablanca y que nadie más puede utilizar ese nombre sin vuestro permiso. ¿Qué me decís también de “Hermanos Warner”?. ¿ También lo tenéis en exclusiva?. Probablemente, tenéis derecho a utilizar el nombre de Warner, pero, ¿y el de Hermanos?. Profesionalmente, nosotros éramos Hermanos mucho antes que vosotros. Realizábamos giras como Los Hermanos Marx cuando la Vitaphone no era más que un sueño en la mente del inventor, e incluso antes que nosotros ha habido otros Hermanos: los Hermanos Smith; los Hermanos Karamazov; y el “Hermano, ¿puede darme una perra gorda?”. Originalmente se decía: “Hermanos, ¿pueden darme una perra gorda?”, pero esto representaba repartir demasiado una perra gorda, de modo que prescindieron de un hermano, dieron todo el dinero al otro y lo redujeron a “Hermano, ¿puede darme una perra gorda?”.

Y ahora, Jack, pasemos a tu caso concreto. ¿Sostienes que el tuyo es un nombre original?. Bueno, pues no lo es. Fue utilizado mucho antes de que nacieses. Así, de repente, me vienen a la memoria dos Jack´s; existía el Jack de “Jack Matagigantes”, y “Jack el Destripador”, que en su época cortó unas cuantas figuras.

En cuanto a ti, Harry, probablemente firmarás tus cheques convencido de que eres el primer Harry de todos los tiempos y que los demás Harry´s son unos impostores. Se me ocurren dos Harry´s que te precedieron. Existieron Lighthorse Harry, de fama revolucionaria, y un tal Harry Appelbaum que vivía en la esquina de la calle Noventa y Tres con Lexington Avenue. Por desdicha, Appelbaum no era demasiado famoso. Las últimas noticias que tuve de él fueron que estaba vendiendo corbatas en los almacenes Weber.

Y ahora pasemos al estudio de Burbank. Creo que así es como llamáis a vuestro feudo. El viejo Burbank ha muerto. Tal vez lo recordéis. Era un gran hombre en un jardín. Su esposa decía a menudo que Luther tenía diez dedos verdes. Debió de ser una mujer muy lista. Burbank fue el mago que entrecruzó esos frutos y vegetales hasta que consiguió que las pobres plantas estuviesen tan confundidas que nunca podían decidir si debían de entrar en el comedor en la fuente de la carne o en la bandeja de los postres.

Eso no son más que conjeturas, desde luego, pero quién sabe… tal vez los descendientes de Burbank no se sientan demasiado dichosos ante el hecho de que una fábrica de películas se haya instalado en su ciudad, se haya apropiado del nombre de Burbank y lo utilice en las portadas de sus películas. Incluso es posible que la familia Burbank se sienta más orgullosa de la patata producida por el viejo que del hecho de que de esos estudios hayan surgido películas como Casablanca o Vampiresas (1931). Tal vez todo esto os parezca una parrafada muy amarga, pero os aseguro que no es éste mi propósito. Quiero a los Warner. Algunos de mis mejores amigos son Hermanos Warner.

Incluso es posible que cometa con vosotros una injusticia y que vosotros, personalmente, no sepáis nada de esta actitud absurda. No me sorprendería en absoluto descubrir que los jefes de vuestro departamento jurídico ignoran esta disputa descabellada, porque conozco a muchos de ellos y son tipos muy agradables, con el cabello negro y rizado, con las americanas cruzadas y con un amor por sus semejantes que supera al del propio Saroyan.

Me da en la nariz que este intento de impedirnos la utilización del título ha sido idea de algún picapleitos tonto que realiza su aprendizaje en vuestro departamento jurídico. Conozco bien el tipo, recién salido de la Universidad, ávido de éxitos y demasiado ambicioso para seguir las leyes naturales del ascenso. Ese individuo siniestro engatusó probablemente a sus jefes, la mayoría de los cuales son tipos muy agradables con el cabello negro y rizado, con las americanas cruzadas, etc…, para que trataran de atemorizarnos. Bueno, ¡no se saldrá con la suya!. Apelaremos ante el Tribunal Supremo. Ningún aventurero jurídico creará discordias entre los Warner y los Marx. Todos somos hermanos y seguiremos siendo amigos hasta que el último rollo de Una Noche en Casablanca acabe de enroscarse en la bobina.

Sinceramente, Groucho Marx. “


Sin duda Groucho fue uno de los mejores fabricantes de anécdotas.

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6 comentarios:

Lúcida dijo...

Fíjate que había escuchado lo del epitafio pero nunca pensé en documentarme... al final voy a tener que creer a mis ojos.
Otra gran frase:
¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!.

Saludos

Lucía dijo...

Vaya retahíla que les soltó a los Warner ...

Sin duda todo un personaje!!

Saludos

Argan dijo...

Me encanta Groucho y todo lo que rodea a los hermanos Marx. Muchisimas gracias por la información porque no sabía nada de ella. Me quedo con las Free rooms!!! Que crack!

Un saludo!

Escriba perezoso. dijo...

Pues me alegra enormemente que hayas disfrutado con el post.Un abrazo Argan.(ah..no pongas en practica lo de las habitaciones,je,je)

tootels dijo...

Menuda chapa que les colocó.... menudo crack el tío.

AdR dijo...

Para mí el mejor :) Cda frase suya es una genialidad. No hay duda.

Un abrazo

 

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